viernes, 30 de octubre de 2009

Pequeña mesa redonda



Si Tom había aprendido algo, es que no puede asignar un significado cósmico a un simple evento terreno. Coincidencia. Es lo que es. Nada más que una coincidencia. Tom finalmente aprendió que no existen los milagros. No existe tal cosa llamada destino. Nada está destinado a ser. Él lo sabía. Estaba seguro de ello ahora.

Woody Allen, Paulo Coelho, Sánchez-Dragó y muchos otros comentan la película (500) DAYS OF SUMMER a la salida del cine:


PAULO COELHO:
Cuando deseas algo, el universo entero conspira para que se haga realidad.
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FERNANDO SÁNCHEZ-DRAGÓ:
La gente saca punta a cualquier cosa. No falta a los autores de estos textos lo que Pascal llamaba 'esprit de finesse'. Bienvenido sea frente al "de geometrie" que todo lo invade en estos tiempos. Sincronicidad, decía Jung. Situaciones de emergencia espiritual, corroboraba Grof. Fenómenos de convergencia, añado yo.
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WOODY ALLEN:
El hombre siempre intenta que las cosas salgan perfectas en el arte, pues conseguirlo en la vida es verdaderamente difícil.
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SON GOHAN II:
Habiendo cumplido su cometido, se fue alejando a paso refinado mientras miles de preguntas sin respuesta invadían progresivamente mi cabeza. ¿Por qué... te incita a la poesía?
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JUAN RAMÓN JIMÉNEZ:
Pienso en Ti y me olvido del mundo. Mas me olvido de ti, pensando en Ti.
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PINK FLOYD:
Did they get you to trade your heroes for ghosts?
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LOS PLANETAS:
Dime de quien es el trozo de tu corazón que no puedo tener.
Dime por qué por más que lo estuve intentando nunca lo encontré.
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THE CURE:
I try to laugh about it and cover it all up with lies.
I try to laugh about it hiding the tears in my eyes.
Cause boys don't cry.
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MELENDI:
Fumar puede matar pero también matan tus besos. Llorar puedo llorar pero por ti yo ya no quiero. Y ya no aguanto más porque el tiempo se me va y no quiero, servirte vida mía, de cenicero.
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EL FARY:
Yo de todas formas siempre he detestado al hombre blandengue. Y además, también he podido analizar que la mujer tampoco admite al hombre blandengue. Además la mujer es muy pícara, valga la palabra porque como bien en otras ocasiones he dicho, yo lo que más valoro en esta vida es la mujer. Y para mí la vida tiene un sentido enorme con la mujer, sin la mujer la vida no tendría sentido. Pero la mujer es granujilla y se aprovecha mucho del hombre blandengue, no sé si aprovecha o se aburre, y entonces le da capones y todo.

lunes, 26 de octubre de 2009

domingo, 25 de octubre de 2009

Algunos apuntes en torno a Ágora

Llevaba seis o siete meses sin ir al cine, concretamente desde la vomitiva adaptación de Watchmen, de la que quizá hable próximamente. Y como para volver…

Amenábar es un tío que me gusta por lo siguiente: guiones redondos perfectamente orquestados donde cada cosa está en su lugar, dirección exquisita y sofisticada, y lo más importante, personajes apasionantes, con los que cualquier sector de la sociedad logra empatizar fácilmente. En resumen, tienen sus películas Sentimiento.

Una lástima que nada de esto se cumpla en su última obra, la cual, cabe decir, es posiblemente la más ambiciosa basándonos simplemente en las cifras: un presupuesto de 50 millones de euros, cantidad con la que podrían haberse hecho unos siete u ocho los otros, diez mares adentros o cientos de tesis. Es lógico pensar que una película de tal calibre económico moviliza mucho más esfuerzo humano, tanto colectivo como de su director, que cualquiera de sus anteriores.

Pero hablemos de Ágora. Perdone el lector que me limite a exponer simplemente algunos apuntes de manera dispersa y caótica, sin ahondar en ellos ni sacar conclusiones. No es este un artículo de opinión ni una crítica de cine, sino un conjunto de impresiones como las que se lanzan en una cafetería esperando a que alguien las conteste. Dicho esto:

-Ágora es la peor película de Amenábar. Pero esto no quiere decir que sea una mala película. Es una película bastante notable, por encima de la media, que si viniera firmada por Pepito el de los Palotes sería sorprendentemente buena, y no decepcionantemente regular para un director que puede y Debe dar más.

-El guión carece de la emoción a la que nos tiene acostumbrados. Los personajes se mueven entre la acción pasional mal conducida y mal explicada y devaneos acerca de los movimientos de los planetas. No me parece mal que los puntos de giro se basen en si Hipatia consigue o no encontrar la verdad astrofísica que no le deja dormir, puede llegar a parecerme una idea original o un experimento interesante, pero si el director se decanta por el camino más ambicioso, debe ser consecuente y llevarlo hasta sus últimas consecuencias. Dicho de otro modo, si Alejandrito tiene los huevos lo suficientemente grandes como para basar una de las tramas principales de una película épica en un debate científico-filosófico, no me vale que lo resuelva como si de un capítulo de Érase una vez el hombre se tratara. Quiero ver un discurso verdaderamente «pro», alejado del afán didáctico y el lenguaje fácil, alejado de lo que es habitual al consumo de masas. Otra cosa es tirar la piedra y esconder la mano.

-Ágora tiene también, en lo que a lenguaje audiovisual se refiere, la dirección más sosona y menos imaginativa de su director. Sosona, sin más, como un capítulo de Roma: planificación limpia, largos para ubicación, medios para acción y cortos para sentimiento. Lo de siempre, aderezado con dos cucharaditas de planos cenitales y simetrías kubrickianas, no vaya a pensarse la gente que el autor no tiene estilo narrativo. Pero lo peor de todo es el gran desacierto con el que planifica las principales escenas: el tan comentado pino puente de la cámara mientras se está destruyendo la Biblioteca, sencillamente horrososo; o los zoom de la Tierra que parecen sacados de Google Earth, un sinsentido tan antiestético como vacío de mensaje, que no sirve para nada salvo para sacarte de esa Alejandría tan bellamente recreada y recordarte que estamos en el siglo XXI.

-En cuanto a la polémica surgida en los medios en torno a su rigor histórico, no me sitúo en ninguno de los bandos. Por un lado, toda película es ficción, algo que cualquier espectador debería saber; si alguien quiere informarse sobre un determinado periodo histórico que desempolve un poco sus viejos libros y no pretenda ahorrarse ese esfuerzo echando la tarde en una sala. Por el otro, es asombrosamente descarada e indigna la manera de retratar a los cristianos como seres vestidos siempre de negro, con sucias barbas y que escupen cuando hablan. Por un lado, el mensaje quizá no vaya en contra del cristianismo puro y duro sino del fanatismo, sea del tipo que sea, del envilecimiento de una sociedad ignorante dirigida por unos pocos maquiavelos. Por el otro, atendiendo a las líneas principales del guión, los continuos textos explicativos y la propia manera en que ha sido vendida la película, cualquiera que conozca un poco el medio Sabe, y de poco sirve negarlo, que se trata de una obra por encima de todo propagandista, que persuade más que informa. En resumen, tienen razón tanto unos como otros. Es cierto que la polémica ha sido generada por un determinado sector de la sociedad que está siempre a la contra cada vez que alguien abre la boca, que considera el cristianismo algo inmaculado e intocable y que nada que haya salido de los hombres puede ser tachado si se ha hecho en nombre de Dios, y que moviliza a sus gentes utilizando las mismas técnicas de manipulación que denuncia en la película. Pienso que esta «inmaculización» del cristianismo y de la Iglesia debería estar superada ya. Pero también es cierto que se trata de una película tramposa, tan sutilmente persuasiva cuando quiere como inocentona cuando así necesita aparentarlo, y que vestir sus trampas históricas de rigor y documentación, pues así es como ha sido promocionada, es sencillamente Mentir, y sólo puede tener como resultado el justo desprestigio de un chaval que apuntaba alto.

-Por último, me gustaría hablar de su supuesto éxito comercial: una cifra récord de 5 millones en su primer fin de semana. Sería una, no buena, buenísima cifra si estuviéramos hablando de una película española al uso. Pero Ágora multiplica por diez el presupuesto de esas películas, y considerando que no ha encontrado distribuidor en Estados Unidos y a duras penas ha conseguido exhibirse en un puñado de salas europeas, ¿Cómo diablos va a lograr ya no sacar beneficios sino tan solo cubrir su presupuesto? ¿Por qué nos venden como éxito taquillero una película que seguramente acabe su recorrido por las salas dando pérdidas? ¿Quién nos intenta engañar y por qué?

Recuerden lo que decía al principio de la cafetería. Están ustedes en su casa.