miércoles, 27 de febrero de 2008

Entrevista a Iker Jiménez

Se trata del mayor experto en fenómenos paranormales del país. Con varios libros de éxito a sus espaldas y programas semanales en radio y televisión, Iker Jiménez es uno de los periodistas más valorados de la actualidad. Su manera particular de enfocar cuestiones esotéricas ha despertado legiones de seguidores, así como grupos de escépticos.

El periodismo es una vocación, y el caso que hoy se nos presenta es un gran ejemplo de ello. Iker lleva dedicándose a la investigación de lo desconocido desde muy pequeño. Para él, todo surgió de una forma mágica: la misma noche en la que descubre la posible existencia de ovnis en un viejo libro son avistados varios de estos artefactos en su ciudad. «Imagina el impacto para ese niño. Rompí mi hucha, me compré una grabadora y me fui en bici a preguntar a la gente por el suceso. La gente lo veía una locura», nos cuenta. Comenzó sus andanzas por el mundo de los fenómenos paranormales de la manera más pasional, y para él es lo más importante. «No hay que perder nunca el espíritu de ese niño, esa ilusión tremenda que a fin de cuentas es lo que te mueve», ese goce por todo en lo que trabaja puede leerse en cada una de sus palabras y se transmite a cada oyente. «Uno tiene que seguir su corazonada siempre, es la única forma de ser feliz con todo esto», sentencia el periodista.

Aunque aún es muy joven, ha pasado muchos años entregado al periodismo de carretera y la radio local antes de que le dieran la oportunidad de dirigir un programa en la cadena SER. «Yo casi todo lo que sé lo aprendí en esas radios», nos confiesa. El éxito fue inmediato. Despertó en el país un deseo de hablar de estos temas que aún resultaban un tabú para la sociedad y que si en algún momento se trataban en los medios, era a modo de sátira: «El gran reto era demostrar que catedráticos, policías y científicos pudieran hablar del misterio». Iker se manifiesta muy agradecido con su casa, la cadena SER, por haberle dado esta oportunidad.

Y en 2005 da el salto a la televisión, convirtiéndose automáticamente en líder de audiencia de todo un canal. Preguntado por las diferencias entre los dos medios, Iker lo tiene claro: «La radio es un ente muy especial. Parece que te está hablando directamente a ti. Pero la tele es una caja de resonancia muy grande, su impacto es mortal. Lo que cuentas está en la calle al día siguiente». La televisión representa para él un universo por explorar, y a pesar de su complejidad y de todas las trabas que se abren, disfruta entendiéndolo como un nuevo reto.

P: El rigor informativo de sus programas está apoyado por varios premios de ámbito nacional, pero sigue despertando escépticos en muchos sectores. ¿Por qué cree que se ha ganado tantos enemigos sin atacar a nadie?

R: Hay un proverbio chino que dice «A clavo que sobresale, ¡martillazo!». Esto que me pasa a mí le pasará a cualquier profesional, sobre todo si está emocionado con lo que hace, porque cuando uno tiene emoción por hacer las cosas, se enamora de su oficio, cree que tiene cierta misión, que esto no es solo para ganar dinero… Estoy convencido que esto le pasa a todos los gremios profesionales. Hay una sociedad siempre a la contra. Hay un cuadro de Goya de las «Pinturas negras» que es La pelea de trancas: dos tíos matándose con una tranca, un juego español antiguo, sin salida, hasta la muerte. Eso se llama país cainita, país que destruye lo que hace nada adoraba. Pero además hay parte de la sociedad que no quiere que se hable de esto, que prefiere apaleamientos en la tele, la mujer denigrada… o peleas de travestis, yo qué sé.

P: E incluso subconscientemente se niegan a oírlo.

R: Claro. Y no estamos hablando de gente que se rige por un principio claro. Yo pienso que hay corrientes de pensamiento. A mí me han criticado, imitado, programas a la contra y tal; y yo nunca he respondido, jamás, porque no puedes impregnarte ni un minuto.

P: Les estaría dando la batalla ganada…

R: Y además te vas a contaminar de negatividad. Puedo decir con voz alta que han intentado censurar mi programa… grupos que luego son cincuenta, sesenta o cien, pero que representan una sensación de que hay temas prohibidos. Da miedo cierto conocimiento, y es muy fácil decir «jeje, el de los fantasmas…» pero luego científicos premiados están conmigo, o los forenses más prestigiosos del país… Hay parte de la sociedad que prefiere seguir cuadriculada, pensando que todo se conoce, que no hay ninguna sorpresa por desvelar, y todos bien controladitos. Porque lo que yo cuento no cae bien a ningún político, sinceramente; porque es en el fondo un programa de alguien que se cuestiona casi todo y que no se cree ni se deja de creer casi nada. Saben que soy peligroso porque cada semana hablo en radio y tele para millones de personas, ¿y qué mensaje hay por encima de todo? «Oye, no lo conocemos todo, hay cosas por explorar…».

P: A contracorriente de todo orden.

R: O por lo menos del orden que algunos quieren imponernos. Mucha gente cuando ve ciertos programas, Buenafuente o quién sea… no sabe lo que hay detrás. Y no saben que el mismo sitio donde ellos están trabajando igual me ha hecho una oferta, que hay una batalla por ofertas… no saben ni tienen por qué saberlo. Hay muchos intereses ahí.

P: Económicos sobre todo. «Ladran luego cabalgamos», que diría Cervantes.

R: Exacto. ¡Esa es la frase! Pero es difícil, y hay momentos en que te duele. Te critican, hacen burlas, con tu familia… Pues, hombre, agradable no es. Y me han intentado censurar, aniquilar, herir, me han hecho programas a la contra… pero pasa el tiempo y, ¿dónde está todo eso? Yo sé que sigo, y que el fin de semana que viene hablo a millones de personas, y que la gente se emociona con lo que yo hago.

P: Ha dicho que le han intentado aniquilar… entiendo que profesionalmente.

R: Sí, por fortuna físicamente todavía no [Ríe]. Profesionalmente muchas veces, muchas trabas. Es más, uno repasa un poco su vida y es traba sobre traba.

P: Sí, sí. En cualquier profesión. Y enlazando un poco con aniquilamientos profesionales, me pareció de especial interés algo que dijo una vez en Cuarto Milenio, concretamente en el reportaje sobre los «hombres de negro». Decía que en la actualidad había ciertos temas tabú, imposibles de tratar en ningún programa. ¿No me puede decir nada al respecto…?

R: Has seguido bien el programa, ¿eh? Me hace mucha ilusión. Pues hay ciertos temas tabú en este país… Te vas a llevar una cosa de la que yo nunca he hablado.

P: Si quiere apago la grabadora…

R: ¡No, no! Que lo pongas, no hay ningún problema. Te voy a decir temas que son tabú. Hace poco me he cruzado con un tema que a mí me impresionó mucho: Chernóvil, la central nuclear, porque he sido consciente de cómo se engañó al mundo, clarísimamente. He seguido el rastro, y estoy pensando en hacer un gran documental. La gente va a ver cosas que no ha visto nunca: 74 aldeas bajo tierra, borradas de la faz de la tierra; animales extraños que han crecido en ese algo, y gente que de repente por su fe se ha curado... Todo un mapa de misterios en un lugar del que no nos dijeron nada, nos engañaron. ¿Tú habías nacido en el 86?

P: 88.

R: Pues tuviste suerte, porque todos tuvimos que respirar algo de eso. Es la sensación de cómo los poderes manejan la información. Es un tabú internacional grandísimo. La mayor catástrofe del siglo XX sobre el medio ambiente, que la gente esto no lo sabe, tienen una imagen de «una grieta en un reactor», ¡No! Es un reactor abierto al aire durante más de un mes, emitiendo al aire… y te digo una cosa que es sobrecogedora, no lo conté ni en la radio. Si tú lees el Apocalipsis de San Juan, hay unos ángeles que tocan las trompetas y anuncian el fin del mundo, es una profecía y seguramente no tenga razón pero te voy a contar una casualidad que a mí me ha dejado… El tercer ángel tocó la trompeta y una gran estrella contaminaría la tierra, llegaría a las aguas, las volvería negras… esa estrella o fenómeno se llama «Ajenjo». ¿Sabes lo que significa «Chernobyl»? «Ajenjo».

P: Madre mía.

R: ¿Es fuerte, eh? «Chernobyl» en ruso es «ajenjo», una hierba negra que se utilizaba antiguamente ¿Casualidad? Claro… para un científico es casualidad, pero para mí es una señal para investigar algo. Otro hecho muy importante que nos han oscurecido: en España el tema de las niñas de Alcàsser todavía no está resuelto: esas niñas asesinadas, el fugitivo Antonio Anglés, que las encontraron con síntomas de rituales… hubo un follón muy grande, con la sensación de que gente muy poderosa estaba relacionada.

P: Gente… ¿poderosa?

R: Sí, poderosa. Otro gran tabú en España: la colza. En 1980 seiscientos mil españoles son contaminados por aceite adulterado. Se produce una contaminación de una forma terrible en toda España, con políticos implicados. Se cargaron a una gran parte del país y todavía hay miles de enfermos. Pues son temas que a mí me gustaría tocar, pero sé que mientras no descubra algo muy gordo no me voy a meter porque sí que son peligrosos. Tienen que ver con la experimentación en el ámbito de la biología, con el dominio de la población… hay temas tabú.

P: Cuando hablamos de grupos poderosos, ¿estamos hablando de sociedades secretas?

R: No. Yo creo que sobre eso hay mucha literatura, sinceramente: la masonería y tal… Que pudieron tener antes un poder muy grande… sin duda. Pero creo que los grandes poderes de hoy son lo que llaman lobbys de grandes multinacionales: el del nuclear, del antinuclear… corrientes de pensamiento muy grandes que están dominando el mundo.

P: Dueños de conceptos…

R: Exacto. Designan miles de millones para que de repente una noticia se ponga en boca, que se consuma de repente X producto en el mundo y luego descubramos que es malo… en fin, que moderan las formas de pensamiento. Yo creo que los grupos de poder no tienen por qué reunirse con cuatro símbolos esotéricos.

P: Va más por temas económicos… y sistemas de control. Y en cuanto a temas tabú, para mí uno de los más importantes es la vida extraterrestre. El caso de Roswell me parece de los más espectaculares.

R: Sí, porque al final es que ya nunca sabremos lo que pasó. La gente no sabe es que es muy fácil que algo se esconda en un agujero negro, se cree que es muy difícil y no: es mucho más fácil hacer que un tema se olvide que hacer desaparecer un cadáver. Mira, con el tema de Chernóvil, yo he visto informes de científicos admitiendo que no está mal vivir con una capa de radioactividad debajo, que incluso es bueno…

P: Científicos hay de todos los colores…

R: ¡Claro! Yo creo que si descubrieran una prueba clara de existencia extraterrestre la darían… con ciertas cautelas, pero hay elementos que no se cuentan. Los poderes fácticos creen que somos lo que somos: compradores de cosas, de pensamientos… y piensan por nosotros. Cualquier tema un poco polémico se esconde. Sólo digo que es muy fácil convencer a la gente, muy fácil, y cuando estás en la tele te das cuenta.

P: Sobretodo estando arriba, y con una buena agenda telefónica…

R: Es fácil. Se hace un debate y a cualquier tema le puedes dar la credibilidad que tú quieras. Entonces hay confusión, y no se habla más… y nadie demanda que se hable más. Estamos todos tan saturados de información… que acabamos haciéndonos un caos.

P: ¿Y no tiene ningún motivo en especial por el que cree que el gobierno americano escondería la existencia de vida extraterrestre en caso de tener constancia de ello?

R: No sé si es una evidencia. No me cabe la menor duda de que, por ejemplo, en el desierto de Nueva México se estrelló algo, porque ellos mismos lo dijeron… y lo calificaron de «platillo volante». ¿Qué no lo sabremos nunca? Seguro. Han ocurrido en Rusia también algunos casos parecidos. Yo creo que no estamos solos evidentemente. Ahora, que tengamos la prueba escondida… sería muy difícil en los días que corren.

P: Cuando intenté contactar con usted, me sorprendió que no usara teléfono móvil. Hay quien afirma que personas con accesos a los datos de compañías telefónicas, podrían localizarte a través de tu móvil en cualquier momento, e incluso activar el micrófono y escuchar tus conversaciones sin que te enteres de nada.

R: ¡Eso no lo había oído yo! Pues no me extrañaría nada. Ahí está Santi Camacho y le tienes que contar eso ahora… Buen tema. El control de la sociedad es evidente y a todos los niveles.

P: Y de manera más sutil. Haciéndole creer que cada vez tiene más libertades.

R: ¡Claro! Muy sutiles y a muchísimos niveles. Como tú bien has dicho, creyéndonos que estamos en una panacea de la libertad; y sin darte cuenta recibes muchas cosas pero muchísimas se te quedan ocultas, con lo que ya no eres tan libre. Mi caso del móvil es que ya ni lo utilizaba porque era imposible, si lo tengo encendido son todo el rato llamadas. Faltaría más, creo que el móvil e Internet son grandes avances, y que van a generar muchos logros futuros.

P: También hay quien cree que mientras algunos temas que expone en su programa parecen de lo más creíbles, otros se asemejan más a típicas «leyendas de la abuela», que solo buscan asustar al personal. Da un poco la sensación de que en algunos momentos del programa acaba la información y empieza el espectáculo, ¿no le parece?

R: Me parece muy interesante, y creo que tienes razón, ¿y sabes por qué? Porque yo soy eso. Con esas historias de la abuela, y con esas historias de pueblo, que ojalá nunca se olviden, yo creo que hay una enseñanza profunda. Y para mí lo has definido perfectamente, esa pregunta no me la ha hecho nunca ningún periodista. Para la gente muy creyente en muchas cosas yo soy demasiado aséptico, lejano y supuesto… Creen que no me mojo pero es porque no sé. La gente quiere que le cuente que esto es un fantasma, que esto es tal… lo sé perfectamente. Es más, yo sé cómo puedo tener mucha más audiencia, perfectamente; y de qué forma enfocar las cosas. Y sin embargo he intentado hacer un programa que sea muy parecido a lo que en el fondo es su creador. Al final Félix era su programa, «Chicho» era sus historias… y yo tengo esas dos caras. Esta pregunta me hace analizarme. Por un lado bebo de ese periodismo de rigor… pero hay otra parte de mi ser que vive en lo ancestral, en la reunión de pueblo, en la leyenda, en la historia oscura… ¿Y por qué esto no casa? Yo creo que todas estas historias tienen un mensaje. Y entiendo que a alguna gente pueda frustrar o no convencer, pero se está tratando lo que yo siento en estos temas. Yo creo que navego entre una serie de historias en las que tampoco sé dónde acaba la ficción y dónde empieza la realidad a veces, porque al final no se sabe muy bien lo que es ficción y lo que es realidad. Es como el hombre que vive y sueña. Nos enseñan a que el sueño no es realidad, y eso es una mentira muy grande. Y habría que leer a los grandes pensadores.

P: Digamos que el sistema, en la medida en que va avanzando en herramientas de control, va separando cada vez más el mundo real de ese otro «mundo de las ideas», que parece que no está ahí porque no se puede palpar, pero que nos envuelve e influencia igualmente. El sistema buscaría, en favor del orden, romper todo nexo entre los dos mundos.

R: ¡Sin duda! Lo que tú estás nombrando es el «inconsciente colectivo», de Carl Gustav Jung: que mi abuela en Navarra contara historias que son las mismas que cuentan en un rincón de La India, los miedos comunes, los símbolos globales… que pertenecen a ese otro mundo. Y tú lo puedes llegar a sentir. Existe una trascendencia muy rara: tú con cierta música ves una determinada pintura en El Prado y ves las cosas distintas, como si la pintura te hablara. Esto resume por qué mi programa tiene esas dos cosas, y no puede sustraerse a la emoción que le produce la vía del inconsciente.

P: Bueno, ya para terminar, la pregunta inevitable: ¿qué hay de sus próximos proyectos?

R: [Ríe] Bueno, yo creo en lo que decían los antiguos del Ánima mundi: esa especie de energía vital que te mueve. Esa es la que tiene que decidir, porque yo puedo pensar algo, y al final se te cruzan cosas. Cuando llegamos al programa trece de Cuarto Milenio, dije que me iba. Nunca hubiera pensado que se iba a ir transformando en algo que se parece a lo que yo creo que es el misterio. Echo de menos escribir, pero la tele es un altavoz muy grande, y me gustaría difundir algunas cosas importantes… y luego Dios, el Ánima mundi, o lo que cada uno crea, dirá.


Madrid, Febrero de 2008

No hay comentarios: