sábado, 22 de diciembre de 2007

Hoja suelta #1

Vidal observaba estupefacto el inmenso campo donde hace menos de un día se levantaba su ciudad. Nada quedaba de ella. Y todo por su culpa. Había costado mucho esfuerzo rehacerla tras la guerra, y todos sus habitantes se habían dejado la piel en ello. Pero ahora no era distinta a una mota de polvo en medio de ningún sitio. Su nombre ya no hacía referencia a nada físico, y sólo existiría como tal en la medida en que fuese recordada por quienes la conocieron; en unas décadas habría desaparecido del vocabulario popular.

Había sido su culpa. Eso estaba claro. Quería decir algo, pero no podía soltar una palabra. Quería llorar, pero tampoco eso hubiera servido de nada. Tararear una melodía, pensar algo poético o golpear cualquier objeto cercano, cómo habría hecho tiempo atrás con el viejo Tyler… No, esas son el tipo de cosas que haría si hubiese en su interior algún remoto lugar para albergar arrepentimiento.

La ciudad estaba hecha cenizas y había sido todo por su culpa. Vidal seguía mirando sin decir nada. Estaba traumatizado por el acontecimiento, pero no se arrepentía de nada de lo que había hecho.
Madrid, Diciembre de 2007
Son Gohan II, el Romántico

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