Los tiempos están cambiando de manera vertiginosa. Las cosas dejan de funcionar, el capital se mutila a sí mismo, el sistema comienza a sentir síntomas de su enfermedad, ahora, justo ahora, cuando quizá ya es demasiado tarde para ir al médico. Y es en medio de estas tormentas cuando se vislumbran nuevos horizontes. Los héroes de antaño se dan cuenta de su fracaso y vuelven la espalda a un mundo cada vez más oscuro que no han podido solucionar, emprendiendo su camino hacia casa con el único deseo de que esté la comida caliente para cuando lleguen. Soldados, arquitectos, ingenieros y exploradores, a veces conversan en la partida del domingo sobre lo que pudo ser y no fue, y por las noches rezan para que las nuevas generaciones sepan hacerlo mejor, dando paso, cual alfareros, a una nueva era: la era de los magos.
En algún recóndito rincón de alguna desconocida sala de algún alto edificio de nuestro planeta debe estar gestándose este nuevo tipo de casta. Son hombres cruzados con microchips, genéticamente mejorados con código binario, sus sentidos no tienen fronteras... Parecen superhombres, mal mirados. Genios de la estadística, solucionarán todos nuestros problemas con una buena gama de conjuros, pues su arte es el don de la palabra. Ya falta poco. Dentro de un día tomarán posesión de su cargo. Entonces podremos ver sobre nosotros al nuevo líder, que alzando su báculo, como buen mago negro, gritará a las masas: "Ojos que no ven, corazón que no siente. BLISS ya a la venta". Y el populacho le aclamará, aplaudiendo, cantando y bailando hasta caer extasiados, mientras a lo lejos, muy a lo lejos, unos pocos siguen su partida, rememorando pasadas batallas, lamentándose por no haber sabido qué fue lo que falló, por no haber sido suficientemente listos, porque las BLISS están agotadas, porque ven los hilos...

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