miércoles, 25 de marzo de 2009

Viva España. Fuera el Rey

Su existencia choca de frente con los principios de igualdad. Su hipocresía convierte en farsa todo aquello que se pronuncia en su nombre. Su reconocimiento legitima a la legión de borrachos indeseables que le anteceden. Su apellido rememora la usurpación francesa. Su oficio es incompatible con la definición de oficio. Sus ademanes sirven de perfecto gag para consumidores de telebasura. Sus silencios otorgan un cheque en blanco a los narcotraficantes que nos gobiernan. Sus lechones comparten madriguera con putas y cocainómanos. Sus orgías salen de nuestro sudor. Su inutilidad manifiesta nos putea. Su cargo es el signo más claro de nuestra incapacidad para evolucionar.

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