miércoles, 3 de diciembre de 2008

En qué día...

No suelo ser más narcisista de lo que marcan los cánones, pero un día decidí esculpirme a mí mismo.
En principio lo hice sólo por mejorar mi técnica. El arte que pone uno en lo que hace cuando se trata de sí mismo se eleva hasta el infinito. Me puse pues a ello, con la dedicación de un alfarero, toque a toque (clik, clik), golpe a golpe (tik, tik), poco a poco(Ctrl Z), como si tuviera todo el tiempo del mundo . Como si cada puto segundo de esta era ebria en la que vivo no fuera un bien con valor en sí mismo, la única acción que hoy sube en bolsa.
Y lo hice. Lo terminé. Y me miró. Todavía me mira.
El problema no es que no puedo apartar de mi cabeza esa mirada de justa superioridad, que a cada rato deseo contemplarle para que me devuelva un grano del interés que yo tengo en él... eso ya me había pasado alguna otra vez, aunque nunca con alguien tan parecido a mí. Y desde luego nunca con algo. El problema es que deseo darle una patada en el esternón, sacarle los ojos y comérmelos.
Mi obra es superior a mí en todo. Es el gran defecto de la ficción. Sus leyes son etéreas, sus límites son extrasensoriales. A veces la imaginación vuela tan alto que está condenada a quemarse.
Intento reirme de él. Al fin y al cabo él está condenado al mármol pixelado. Pero me mira. Mi yo más perfecto aún me está mirando mientras escribo esto. Sus ojos reflejan la paz que uno alcanza cuando se alcanza a lo que nunca se llega. En realidad deseo ser como él.
Quizá me esté volviendo loco. Quizá me apunte a la keratina. Quizá deje los Cheetos. Quizá me salve. Quizá no.
Allá en el otro lado del cosmos Oscar debe estar descojonándose. La próxima vez no le cojeré sus llamadas.

Hay tragos muy largos. Demasiado largos.


El Comediante



"La vida es como el Photoshop. Cuando ves que algo va mal lo retocas. Cuando lo has retocado haces zoom. Cuando vuelves a verlo mal lo retocas. Cuando lo has retocado vuelves a hacer zoom..." (Rey Gohan)

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